Mi historia me enseñó que una vida diferente no comienza cuando cambian las circunstancias. Cambia cuando empezamos a vivirla
desde otro lugar.
Soy Mili
Durante mucho tiempo busqué sentirme bien cambiando lo que ocurría afuera.
Hasta que entendí que el cambio profundo no sucedía cuando aprendía más o cuando las circunstancias mejoraban, sino cuando transformaba el lugar desde donde estaba viviendo.
Ese descubrimiento dio origen a La Ruta del Orden Interior: un camino para fortalecer desde donde eliges, te relacionas y construyes tu vida.
Hoy soy Consteladora Familiar y Coach, y acompaño a mujeres que están listas para dejar de reaccionar desde viejos patrones y quieren empezar a vivir desde un lugar de mayor fuerza interior y disfrute.
También soy mamá de Marina y Lorenzo. Amo la vida en pareja, disfruto las rutinas y encuentro en la meditación, el yoga y la naturaleza espacios que también nutren mi propio Orden Interior.
Siento pasión por mi trabajo.
Suena lindo y profundo, pero mi vida no siempre ha sido así.
He pasado por mucho…
De niña me sentí querida y cuidada, pero nunca viví con mis papás, esto generó una herida de abandono de la que no fui consciente hasta ser adulta.
Podría decirte que mi ruta ha tenido más de un desencadenante, pero yo no lograba darme cuenta del todo, optaba por lo conocido: no cuestionar, ni mirar donde más me dolía, vivía en automático y pendiente de la validación exterior.
Identifico un punto de inflexión en mi vida con una situación que me desafió a tener que hacerme cargo desde un lugar adulto: Un desorden de sueño de mi segundo hijo.
Él despertaba cada 90 minutos por la noche y yo me sentía energéticamente sobrepasada, sin entender que estaba haciendo mal, sobretodo porque con Marina, mi primera hija, todo fue maravilloso.
Por primera vez sentí que había perdido el control de mi vida.
Hasta que entendí que nadie podía devolverme la calma que yo todavía no sabía construir dentro de mí.
Frustrada por entregarle mi poder a los miles de secretos de la abuela que me recomendaban para cambiar nuestro presente, decidí hacer un alto y hacerme cargo.
Me certifiqué como Sleep Coach, me enfoque en desarrollar rutinas sanas, con esta nueva metodología todo se transformó. Lorenzo empezó a dormir mejor y yo me volví una mamá más conectada.
En ese momento mi vida se sentía de poster, tenía todo para ser feliz, un matrimonio precioso, ¡dos hijos maravillosos que dormían!, pero aún así, tenía la sensación de que algo más faltaba en mi interior.
Guiada por mi intuición y mis ganas de comprender mejor mis emociones, me certifiqué como Practitioner en el Sistema de Flores de Bach y después continué con la formación de Constelaciones Familares, la cual se dio en dos fases porque un gran desencadenante me atravesó:
Enviudé. La vida volvió a desafiarme de una manera que jamás imaginé. Y fue ahí donde descubrí que el Orden Interior no evita el dolor. Pero sí te da la fuerza para atravesarlo sin perderte a ti misma.
Ya en este punto, pude dar espacio a mis propias necesidades emocionales, ya no desde un lugar de miedo al abandono, sino desde un lugar más auténtico, más acorde conmigo o mejor dicho, con lo que iba descubriendo de mi.

Mi historia no me llevó a encontrar todas las respuestas.
Me llevó a descubrir la fuerza que aparece cuando empiezas a vivir desde un lugar diferente. Hoy ese camino tiene un nombre:
la ruta del orden interior

Si quieres escucharlo de mi propia voz, te comparto este audio.
Diez reflexiones que han aportado mucho a mi vida


